Existe una famosa figura en la política de Washington, algo machista pero muy real, de un salón lleno de humo, donde los congresistas charlaban animadamente cigarro tras cigarro, puro tras puro, acerca de política y otros intereses.
Esa imagen ha dejado de existir por razón de las leyes que persiguen el consumo de tabaco en los Estados Unidos, pero tampoco será posible en San Lázaro, la sede de la Cámara de Diputados de México, en la Capital Federal. La secretaria de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, María Oralia Vega Ortiz (PRI) ha solicitado que finalmente sea un lugar ‘cien por ciento libre de humo’.
A buen seguro que servirá para una mejoría muy notable de la calidad de vida de los mexicanos en general y de sus políticos en particular
, con perdón por la ironía.